Aranjuez desde los ojos de un genio enamorado

El Concierto de Aranjuez es una composición musical para guitarra y orquesta (cfr. concierto para guitarra y orquesta) del compositor español Joaquín Rodrigo. Escrito en 1939, es probablemente el trabajo más conocido de Rodrigo, su éxito que establece su reputación como uno de los primeros compositores españoles de la posguerra.

Victoria y Joaquín se casaron en Valencia en el año 1933. Sin dinero para ir a París de luna de miel, como era su sueño, tuvieron que apañarse con visitar los jardines de Aranjuez. Ella era una pianista turca y él un compositor ciego. Pasearon por los jardines, ella le describía todo. Él adhería a las imágenes el olor de las magnolias, el murmullo de las fuentes, el frescor de la clorofila.

Meses más tarde, aunque perdidamente enamorados, se separarían unos años por falta de medios. Al poco de reunirse comenzó la Guerra Civil Española. Huyeron estableciéndose en su añorado París tras un tiempo en Alemania donde los nazis acabaron sospechando de aquellos refugiados españoles. París, invierno de 1939. Sufren el trauma de perder al hijo que estaba a punto de nacer y comienza un periodo de desesperanza y enfermedades provocadas otra vez por la escasez. A ello se unieron las campanas de guerra que sonaban en Europa y las pésimas noticias que llegaban de España.

Hubiera sido fácil que el desánimo desembocara en dejadez o depresión. Pero los soñadores siempre encuentran vías de escape y él, ante todo, era un soñador inquebrantable. Con el método Braille compuso un concierto de amor y añoranza por los jardines en los que se sintió dichoso. Sería su testamento vital, puede que nunca regresara, que nunca sintiera algo similar. Tuvo además el arrojo de incluir en una composición de corte clásico el instrumento que muchos concertistas consideraban burdo, el que acompañaba los desgarros y euforias del pueblo llano que con tanta saña se mataba al sur de los Pirineos, la guitarra española. El resultado: “El concierto de Aranjuez”

En aquella triste y oscura España de la posguerra los asistentes a los conciertos de estreno lloraban. Afloraron excelentes guitarristas como Andrés Segovia o Narciso Yepes que se honraban al representarlo. Recibió mil versiones, la mayoría mediocres, se ha incluido en la liturgia judía, en series, en películas. Es la obra española que más derechos de autor reporta especialmente en Japón donde es venerada.

Hasta su muerte Joaquín RodrigoVictoria Kamhi nunca más se separaron ni tuvieron las necesidades de antaño. En la democracia, incluso, recibirían el título nobiliario de Marqueses de los Jardines de Aranjuez.

Hoy sus restos reposan juntos en el mismo lugar donde fueron tan felices.

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